Control de Impulsos

Frustración y agresividad

Frustración y agresividadPosiblemente hayas oído alguna vez la expresión “tener baja tolerancia a la frustración”. O sino, si te suena demasiado técnico, quizá hayas escuchado a alguien decir de otro: “esta persona no aguanta nada”, “no soporta el más mínimo contratiempo”, o “se ahoga en un vaso de agua”

La frustración no es más que aquel estado emocional que aparece en el individuo cuando ve bloqueada la consecución de un objetivo o meta. Por ejemplo, cualquiera de nosotros puede frustrarse cuando pasamos toda la tarde buscando en casa un papel importante y no lo encontramos, cuando por más que tratamos de reparar un aparato no lo conseguimos o cuando vamos con toda la ilusión del mundo a comprarnos algo y la tienda está cerrada.

 
Share

La adicción a las compras

La adicción a las comprasHoy queremos hablaros de un trastorno que, aunque no se incluye dentro de los principales manuales diagnósticos, está siendo cada vez más aceptado por los distintos expertos. Se trata de la adicción a las compras, un trastorno que muchos autores englobarían o bien en la categoría de “problemas del control de impulsos” (como ocurre con la ludopatía) o en la de  “adicciones sin sustancias”. Es importante distinguirla de la cleptomanía, en la que la persona experimentaría la necesidad de robar en las tiendas. Veamos en qué consiste.

Seguramente, hayas acudido de forma periódica a adquirir algunos artículos o prendas a determinadas tiendas. Es posible, además, que en muchas ocasiones lo hayas hecho por la simple razón de comprar aquello que te gusta, aunque no lo necesitaras del todo o incluso acabaras por no usarlo. En este caso, siempre que el gasto y el modo de hacerse con dichos bienes estén controlados voluntariamente y no supongan un problema para nuestra vida diaria, no tendríamos por qué preocuparnos.

El problema viene cuando este “gusto por comprar” llega a convertirse en una impetuosa necesidad. En esta situación, la persona comienza a experimentar los síntomas propios de cualquier dependencia a una droga, llegando a sentirse muy mal cuando no sale de compras y tremendamente eufórica después de hacerlo.

El caso es que al comprar, al igual que sucede cuando nos conectamos a Internet, cuando hablamos por el móvil o incluso cuando comemos, obtenemos un reforzamiento instantáneo. Esto significa que justo segundos o minutos después de ejercer la acción somos recompensados con una gratificación inmediata que nos causa placer (en este caso, admirar la ropa o los complementos tan bonitos que hemos comprado, probárnoslos, etc).

Por lo general, son los estados depresivos, la baja autoestima o incluso el propio aburrimiento los que pueden llevarnos a desarrollar esta adicción. De esta forma, la persona habría dejado de disfrutar de prácticamente todo lo que su vida le ofrecía y son los bienes materiales los que la mantienen ligeramente esperanzada en algo.

Resulta relevante mencionar que, muchas veces, la adicción a las compras puede ser el resultado de la manifestación de la fase maníaca de un trastorno bipolar latente. De esta manera, la persona se sentiría grandiosa, con ganas de realizar compras desmedidas en un ataque de magnificación descontrolado.

Sea cual sea el motivo de su aparición, resulta esencial trabajar en los factores que la estén manteniendo. Así, técnicas como el control de estímulos (en la cual se le insta a la persona a evitar pasar por lugares donde haya muchas tiendas) o la exposición con prevención de respuesta (mediante la que, con ayuda de un coterapeuta, se le ayuda a la persona a acudir a ellas pero sin comprar nada), han resultado especialmente útiles.

Sin embargo, estas dos técnicas por sí solas no suelen acabar con el problema, puesto que se hace necesario orientar y “reeducar” a la persona, de forma que aprenda a sacar partido de otras muchas actividades saludables de su día a día y que logre ver lo positivo que hay en ellas. En definitiva, buscando que se sienta plena y feliz.

SomosPsico - Blog de Psicologia

foto|photostock

 
Share

Un apunte sobre el juego

Un apunte sobre el juego

Quisiéramos ampliar un poco un artículo que escribimos hace unos meses acerca del juego patológico, (ludopatía) resaltando algunos aspectos que creemos relevantes.

El juego patológico es uno de los problemas más serios que afectan a nuestro país. España, lamentablemente, se halla a la cabeza de Europa en dinero invertido en juegos de azar, con las consiguientes dificultades que ello conlleva. En términos generales, suele haber dos hombres jugadores por cada mujer, reaccionando ellas inicialmente ante el problema de su marido pensando que la engaña con otra, y ellos teniendo una actitud menos tolerante si ella no deja el juego, pudiendo abandonarla.

Como nota curiosa, señalar que son las máquinas tragaperras las que más adicción provocan, puesto que además de su disponibilidad en bares y salones de juegos, contienen ciertos elementos que ayudan a “engancharse” (luces, sonidos, etc)

Quizá lo peor de este asunto no sea el simple hecho de jugar, sino todo lo que ello conlleva para la persona y para los que le rodean. La mentira suele convertirse en un elemento central, puesto que al jugador suele costarle mucho admitir que tiene un problema y afrontarlo. Por eso, no es de extrañar que se den situaciones en las que los familiares desconozcan totalmente la situación y se sientan engañados, dudando de las cada vez más extravagantes historias que el jugador es capaz de inventar.

Sin embargo, a pesar de tratarse de un trastorno que tiende a cronificarse, los tratamientos disponibles nos hacen ser optimistas. Los resultados obtenidos mediante la combinación de terapias individuales y de grupo han sido muy esperanzadores. La clave: evitar la mentira, abrirse a los demás y reconocer las posibles recaídas, no condenándose por ello ni ocultándolo de nuevo.

SomosPsico - Blog de Psicologia

foto|Salvatore Vuono

 
Share
Más artículos...
Banner
AddThis Social Bookmark Button


Suscribete por mail


Escribe tu correo electrónico

Delivered by FeedBurner

Creative Commons

Licencia de Creative Commons
SomosPsico-Blog de Psicologia está bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported License.
Si usas el contenido de este página debes incluir un enlace a www.somospsico.com

Artículos
Buscador